Santíssima Trindade

Domingo, 11 de Junho de 2017 – Domingo da Santíssima Trindade 

Domingo, 11 Junio 2017 – Domingo de la Santísima Trinidad

 

[Extraído da Liturgia das Horas – I Vésperas – Ofício das Leituras]

Extraído de la Liturgia de las Horas (Breviario) – I Vísperas – Oficio de Lecturas

Domingo depois de Pentecostes

Domingo después de Pentecostés

Santíssima Trindade

Santísima Trinidad

Solenidade

Solemnidad

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PORTUGUÊS

SEGUNDA LEITURA (Segunda Lectura)

[Abajo, el texto completo en Español]

 

Das Cartas de Santo Atanásio, bispo
(Ep. 1 ad Serapionem, 28-30: PG 26, 594-595) (Sec. IV)

De las Cartas de San Atanasio, Obispo
(Carta 1 a Serapión, 28-30: PG 26, 594-595. 599)

 

Luz, esplendor, graça

Luz, Resplandor y Gracia En La Trinidad y por la Trinidad

   Não devemos perder de vista a tradição, a doutrina e a fé da Igreja católica, tal como o Senhor a ensinou, tal como a pregaram os Apóstolos e a transmitiram os Santos Padres.

De facto, a tradição constitui o alicerce da Igreja, e todo aquele que a abandona deixa de ser cristão e já não merece usar esse nome.

  Ora a nossa fé é esta: acreditamos na Trindade santa e perfeita, que é o Pai, o Filho e o Espírito Santo;

  – não há n’Ela mistura de nenhum elemento estranho;

  – não Se compõe de Criador e criatura;

  – mas toda Ela é criadora e eficaz;

  – uma só é a sua natureza,

  – uma só é a sua eficiência e acção.

  O Pai cria todas as coisas por meio do Verbo, no Espírito Santo; e deste modo se afirma a unidade da Santíssima Trindade.

Por isso se proclama na Igreja um só Deus:

 –  que está acima de tudo,

  – atua em tudo

  – e está em tudo.

 

    – Está acima de tudo como Pai –  princípio e origem;

    – atua em tudo  – por meio do Verbo;

    – e está em tudo  – no Espírito Santo.

   O Apóstolo São Paulo, escrevendo aos coríntios acerca dos dons espirituais, tudo refere a Deus Pai como princípio de todas as coisas, dizendo:

 – Há diversidade de dons espirituais, mas o Espírito é o mesmo;

  – há diversidade de ministérios, mas o Senhor é o mesmo;

  – e há diversidade de operações, mas é o mesmo Deus que realiza tudo em todos.

Os dons que o Espírito distribui a cada um vêm do Pai, por meio do Verbo.

De fato, tudo o que é do Pai é do Filho; e, portanto:

as graças concedidas pelo Filho, no Espírito Santo, são dons do Pai.

 

                                            De igual modo:

   – quando o Espírito está em nós,

– também em nós está o Verbo

   – de quem recebemos o Espírito;

           – e, com o Verbo, está também o Pai.

  Assim se realiza o que diz a Escritura: O Pai e Eu viremos a ele e faremos nele a nossa morada.

  Porque onde está a luz, aí está também o esplendor da luz;

e onde está o esplendor, aí está também a sua graça eficiente e esplendorosa.

  Isto mesmo no-lo ensina São Paulo na Segunda Epístola aos Coríntios com estas palavras:

  “A graça de Nosso Senhor Jesus Cristo, o amor do Pai e a comunhão do Espírito Santo estejam convosco.”

Efetivamente, toda a graça que nos é dada em nome da Santíssima Trindade:

  – vem do Pai,

  – pelo Filho,

  – no Espírito Santo.

 

Assim como toda a graça nos vem do Pai

– por meio do Filho,

  – assim também não podemos receber nenhuma graça senão no Espírito Santo,

  – por cuja participação temos o amor do Pai, a graça do Filho e a comunhão do mesmo Espírito.

Fonte em Português: http://www.ibreviary.org/it/tools/ibreviary-web.html

 

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ESPAÑOL

SEGUNDA LECTURA

De las Cartas de San Atanasio, Obispo
(Carta 1 a Serapión, 28-30: PG 26, 594-595. 599)
LUZ, RESPLANDOR Y GRACIA EN LA TRINIDAD Y POR LA TRINIDAD

Siempre resultará provechoso esforzarse en profundizar el contenido de la antigua tradición, de la doctrina y la fe de la Iglesia católica, tal como el Señor nos la entregó, tal como la predicaron los apóstoles y la conservaron los santos Padres.

En ella, efectivamente, está fundamentada la Iglesia, de manera que todo aquel que se aparta de esta fe deja de ser cristiano y ya no merece el nombre. 

Existe, pues, una Trinidad, santa y perfecta, de la cual se afirma que es Dios en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que no tiene mezclado ningún elemento extraño o externo, que no se compone de uno que crea y de otro que es creado, sino que toda ella es creadora, es consistente por naturaleza y su actividad es única.

El Padre hace todas las cosas

a través del que es su Palabra,

en el Espíritu Santo.

De esta manera queda a salvo la unidad de la santa Trinidad.

Así, en la Iglesia se predica un solo Dios, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

Lo trasciende todo, en cuanto Padre, principio y fuente;

lo penetra todo, por su Palabra;

lo invade todo, en el Espíritu Santo.

San Pablo, hablando a los corintios acerca de los dones del Espíritu, lo reduce todo al único Dios Padre, como al origen de todo, con estas palabras:

Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu;

hay diversidad de servicios, pero un mismo Señor;

y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.

 El Padre es quien da,

por mediación de aquel que es su Palabra,

lo que el Espíritu distribuye a cada uno.

 

Porque todo lo que es del Padre es también del Hijo; por esto, todo lo que da el Hijo en el Espíritu es realmente don del Padre.

De manera semejante, cuando el Espíritu está en nosotros,

lo está también la Palabra, de quien recibimos el Espíritu,

y en la Palabra está también el Padre,

realizándose así aquellas palabras: El Padre y yo vendremos a fijar en él nuestra morada.

Porque donde está la luz, allí está también el resplandor; y donde está el resplandor, allí está también su eficiencia y su gracia esplendorosa.

Es lo que nos enseña el mismo Pablo en su segunda carta a los Corintios, cuando dice:

“La gracia de Jesucristo el Señor, el amor de Dios y la participación del Espíritu Santo estén con todos vosotros.”

Porque toda gracia o don que se nos da en la Trinidad

se nos da por el Padre,

a través del Hijo,

en el Espíritu Santo.

 

Pues así como la gracia se nos da por el Padre,

a través del Hijo,

así también no podemos recibir ningún don si no es en el Espíritu Santo,

ya que hechos partícipes del mismo poseemos el amor del Padre, la gracia del Hijo y la participación de este Espíritu.

 

Fuente en español: http://www.ibreviary.org/it/tools/ibreviary-web.html

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